Lo divertido de una tragedia.

Letras & Poesía

Cuando alguien se sumerge en el mar sin saber nadar visita un lugar. Le llaman hogar pero en cada quien, el hogar es distinto, ¿no? El Gehena, el Averno, el Seol, el rechazo definitivo… el Infernum es caso de uno y el paraíso es caso de pleito.

Voy caminando a casa cuando me encuentro a un pequeño ser,  tiene una forma poco frecuente, apaciguado le miro al lado de la carretera, observa al carro que viene lejos; el afable e indeciso ser se acerca, tiene en su sombra lo que ocultan los viejos de cien años. Le siento solo y triste. ¿Qué le pasa?, ¿qué me sucede?, ¿por qué comienzo a sentir su nostalgia?, ¿por qué me concierne el desamparo de la noche?, ¿por qué hago personal su melancolía?

Campanas hacen eco en el hueco trivial de su alma. La luna, tan antigua, vieja íntima, empieza a susurrar un anhelo…

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